Marcos Coya

25 años entre vinilos,Cultura de Club y el espíritu undergroud uruguayo

Marcos Vasotto, conocido artísticamente como Marcos Coya, es uno de los nombres más representativos de la música electrónica underground uruguaya. DJ, productor y coleccionista de vinilos, su trayectoria está marcada por la búsqueda musical, la cultura de club y una conexión profunda con la escena que comenzó a construir desde muy joven.

Su historia con la electrónica comenzó a los 15 años, descubriendo los primeros ciclos de vinilo en Plaza Mateo y luego llegando a Milenio, el mítico club montevideano que marcó a toda una generación de artistas.

Los primeros años: descubrir una nueva forma de entender la música

Antes de los tours internacionales, los lanzamientos en vinilo y los reconocimientos fuera de Uruguay, Marcos Coya fue un joven fascinado por descubrir nuevos sonidos.

Su primer acercamiento ocurrió en Plaza Mateo, un espacio emblemático de la rambla montevideana donde asistió a ciclos de vinilo y escuchó por primera vez a Rubén Duffey, uno de los pioneros de la electrónica uruguaya.

Pero el verdadero punto de inflexión llegó con Milenio, un club que hasta hoy considera fundamental dentro de su historia personal y de la escena uruguaya.

“Milenio para mí es y será el mejor club de Uruguay. Fue un núcleo de donde salieron muchos de nuestros próceres al día de hoy”.

Con apenas 15 años comenzó a frecuentar un espacio donde pudo escuchar a referentes como Bruno Gervais, DJ Koolt y Nicolás Lutz, artistas que marcarían su visión musical.

“Cuando escuché a Bruno Gervais me rompió la cabeza. Hasta ese momento acá sonaba música más de sellos estadounidenses, tribal, trance y techno viejo. Él traía música de sellos europeos con un sonido vanguardista”.

De los primeros sets al camino como productor

El paso de escuchar música a comenzar a mezclar llegó rápidamente. En esa época Marcos comenzó experimentando con Traktor junto a sus amigos y poco después profundizó sus conocimientos tomando clases con DJ Koolt a finales de 2002, en Diablito, la histórica disquería de El Motor.

Ese espacio fue fundamental para una generación de artistas uruguayos, funcionando como punto de encuentro y acceso a nuevos sonidos.

Para el verano de 2003 Marcos ya estaba tocando en fiestas de amigos y comenzaba un camino que nunca abandonaría.

Ese mismo período también marcó sus primeros pasos como productor. En 2002 comenzó a crear música y publicó sus primeros trabajos en Grhk y Ouzo, netlabels legendarios de Montevideo comandados por Z@p, Muten y Paco, sellos que formaron parte de una etapa clave de la electrónica uruguaya.

Después de mudarse a España en 2006, comenzó una relación más profunda con el vinilo, adquiriendo sus primeras colecciones y desarrollando una conexión que continúa hasta hoy.

 

 


25 años después: la misma pasión, otra etapa

Con más de dos décadas de trayectoria, Marcos mantiene una mirada muy clara sobre su relación con la música.

Después de tantos años de carrera, ¿qué queda del Marcos Coya de los comienzos?

“Jajaja, sigo siendo el mismo de siempre. Quizás ahora soy más diplomático y salgo menos, pero para mí esta pasión es inherente a uno. No va en la noche, salir o no salir, tocar más o tocar menos, editar o no editar música. Siempre voy a tener mi estudio para experimentar y mi par de bandejas para compartir. Para mí se trata de eso: compartir”.

Esa filosofía atraviesa toda su carrera: desde sus primeras experiencias en clubes hasta sus lanzamientos actuales y sus presentaciones alrededor del mundo.


 

Uruguay: una escena con décadas de historia

Hablar de Marcos Coya también es hablar de la historia de la música electrónica uruguaya.

Aunque muchas veces la escena del país queda fuera de los grandes relatos internacionales, Uruguay cuenta con una cultura underground construida durante más de tres décadas.

“Quizás hay gente que no lo sabe, pero en Uruguay hay cultura underground hace más de tres décadas. Recomiendo mirar el documental TOFF: Cultura de pista, donde se cuenta bien la cronología de los hechos”.

Para Marcos, lugares como Milenio fueron parte de un movimiento más amplio que conectaba a Uruguay con el resto de Sudamérica.

El club llegó a compartir protagonismo con espacios como D-Edge en São Paulo o Cocoliche en Buenos Aires, considerados referentes del underground regional.

Incluso recuerda historias de una rave sudamericana realizada en Punta del Este en 1998, donde participaron artistas como Ricardo Villalobos y Daniel Bell, demostrando que Uruguay ya estaba conectado con la escena internacional mucho antes de la era digital.

Del underground uruguayo al mundo

A lo largo de su carrera, Marcos Coya llevó su música a diferentes ciudades alrededor del mundo, pasando por Londres, Bruselas, Barcelona, París, Ámsterdam, Lisboa, Mallorca, Bergen, Koblenz, Miami, Lima, Cusco, Santiago, Quito y Buenos Aires, entre muchas otras.

Entre sus momentos más destacados recuerda sus presentaciones en Londres junto a Voigtmann y Jhobei en L&L Club, además de sus fechas en Barcelona junto al ciclo Ascendancy en Red58.

¿Cuál fue un punto de inflexión en tu carrera internacional?

“Creo que a partir de los tours europeos fue el punto de inflexión. Uno siempre sueña con tocar en ciertos países para ciertos públicos con los que uno se identifica”.

“También aprendí que es bueno tomarse el tiempo para cada etapa y no acelerarla. Te lo dice un ansioso (risas). El año pasado hice Euro Tour, este año me lo tomé para dedicarme 100% a producir y el próximo año vuelvo a viajar”.

Actualmente prepara nuevas fechas internacionales, incluyendo una gira latinoamericana en 2026 y su próxima gira europea prevista para 2027.


Moon Trippin: libertad creativa

N.º 1 en el chart general de ventas

En 2026 Marcos presentó “Moon Trippin” EP a través de Unexposed Records, un lanzamiento que tuvo una gran respuesta dentro de la comunidad del vinilo.

El disco alcanzó el puesto número 1 en el chart general de ventas de Deejay.de y agotó su primera edición de 200 copias en apenas una semana, dando paso a una nueva prensada.

Pero para Marcos, lo más importante fue la libertad creativa detrás del proyecto.

¿Cómo viviste la recepción de este lanzamiento?

“Fue una locura. Nunca en mi vida me fijé en un chart de ventas. Me lo contó un amigo y no lo podía creer”.

“Lo que más me puso contento fue que era un disco donde me arriesgué, puse música que quizás no me animaba a mostrar o no estaba tan seguro. Jon Jovi, dueño del sello, me dio la confianza y total libertad para hacer el disco que yo quería”.


Zenit Vinyl Store: un espacio para la cultura del vinilo

En 2017 Marcos inauguró Zenit Vinyl Store en el centro de Montevideo, una iniciativa nacida desde una necesidad compartida por muchos DJs uruguayos.

En una época donde comprar discos internacionales desde Uruguay era una tarea compleja por problemas de envíos, aduanas y distribución, Zenit se convirtió en un punto de encuentro para coleccionistas, DJs y amantes del formato físico.

Además de la venta de discos, el espacio incorporó clases de DJ con vinilo y actividades relacionadas con la cultura musical.

Aunque cerró sus puertas en 2018, dejó una huella importante dentro de la escena.

“Fue el puntapié inicial para muchos amigos y conocidos. Hoy por suerte Montevideo está lleno de disquerías,y ya de paso te las menciono, Cinética Récords 22:22 Records, Atemporal Discos, Sonograma, Montevideo City Records, Sebucan Records,  y bue perdon si me olvido de alguien. ”.


Viajar, conocer escenas y volver al estudio

Para Marcos, las giras representan mucho más que tocar en diferentes clubes. Cada viaje significa conocer nuevas culturas, entender otras escenas y absorber experiencias que luego vuelven al estudio.

Durante octubre y noviembre de 2026 estará recorriendo Latinoamérica con fechas en Brasil, Perú, Puerto Rico y Ecuador, continuando un camino internacional que se fue construyendo durante años a través de la música y los vínculos generados dentro de la escena.

Sus giras generalmente nacen a partir de conexiones creadas gracias a sus lanzamientos en distintos sellos. Muchas de esas invitaciones surgen cuando esos mismos sellos organizan sus propios eventos o showcases, permitiéndole viajar y formar parte de esas comunidades.

“Los tours los preparo con anticipación y generalmente surgen a raíz de contactos que yo tengo por haber editado en sellos. Muchas veces viajo para los showcases de esos sellos, y de esa forma he recorrido Sudamérica y Europa”.

Además, forma parte del colectivo de artistas Resonant, que impulsa fechas principalmente en Europa y continúa fortaleciendo esa red internacional que ha construido a lo largo de su carrera.

¿Cómo preparas tus sets para una gira?

“No planifico mucho los sets. Lo que sí hago es armar la valija según el horario que toco. No es lo mismo los discos que llevo si hago un warm up que si cierro la noche”.

Después de los viajes, el regreso tiene un lado más personal. Más allá de los clubes, las horas de vuelo y las nuevas experiencias, volver a casa también forma parte del equilibrio.

“Cuando vuelvo de los tours lo primero que hago es ver a mi perrito Hugo, que me lo cuida mi vecina, y ver a mi familia. Después de descansar vuelvo motivado al estudio”.

Chile y la conexión con Latinoamérica

Chile ocupa un lugar especial dentro de la historia de Marcos. Durante cinco años consecutivos visitó el país gracias a su amigo Camilo Gil, quien fue su principal conexión con la escena local.

Sus presentaciones estuvieron marcadas por clubes con cultura de vinilo y una comunidad cercana.

“Mis gigs en Chile siempre fueron muy buenos, en clubes con cultura de vinilo y todo eso fue gracias a Camilo. Tengo muchos amigos allá hasta el día de hoy”.

Al mirar el presente de la región, Marcos destaca una escena latinoamericana cada vez más conectada.

“En Latinoamérica hay una gran comunidad de DJs y productores que se integran, se conocen y se respetan. Todos tiran hacia el mismo lado. Considero que la escena sudamericana está en ascenso y muy bien integrada”.

Una carrera construida a base de constancia, curiosidad y respeto por cada etapa del proceso, donde la música siempre fue el eje, pero también una forma de conectar con personas, lugares y n uevas experiencias.

Actualmente continúa expandiendo su recorrido internacional, con una nueva gira por Latinoamérica durante 2026 y su cuarta gira europea prevista para 2027, demostrando que después de tantos años la búsqueda sigue siendo la misma: encontrar nuevos sonidos, compartirlos y seguir aprendiendo del camino.

 

Para cerrar esta conversación, nos gustaría salir un poco del universo musical y conocer al Marcos detrás del artista:

Después de tantos años dedicándole tiempo y energía a la música, ¿qué cosas te acompañan en tu día a día fuera de ella? ¿Existe algún hobby, pasatiempo o actividad que disfrutes y que también forme parte de tu proceso creativo?

Muchas veces alejarnos por un momento de aquello que más amamos también es parte del proceso: permite volver con nuevas ideas, otra perspectiva y una energía renovada.

Además de la música, Marcos mantiene una vida ligada a diferentes disciplinas y oficios. Desde hace más de 5 años trabaja en la industria cannábica, tanto en jardinería y cultivo como en el mantenimiento de equipos de cultivos indoor y outdoor, incluyendo riegos automáticos, paneles LED y mantenimiento en general.

También incursiona en el área técnica, realizando incluso algunos trabajos de electricidad “de atrevido”, como él mismo lo define, una faceta que despierta su curiosidad y que incluso le gustaría estudiar en el futuro.

Pero si hay una actividad que marcó profundamente su vida, esa es el skate.

“Mi primer deporte fue el baby fútbol, como le decimos acá en Uruguay a las formativas infantiles, pero definitivamente mi primer amor y el deporte que más me aportó en muchísimos aspectos fue el skate”.

Marcos comenzó a andar a los 10 años y hasta el día de hoy continúa practicándolo, manteniendo ese vínculo con una cultura que también forma parte de la escena electrónica uruguaya.

“Varios DJs de renombre uruguayo fueron skaters también y los conozco de esa época, como por ejemplo Omar, Nicolás Lutz y algún otro que me estoy olvidando. El skate en Uruguay tiene muchos adeptos”.

 

Además, mantiene otra gran pasión: el básquetbol. Llegó a jugar en la liga universitaria y actualmente lo sigue practicando desde un lugar más recreativo, simplemente por el disfrute del juego.

Más allá de los escenarios, los vinilos y el estudio, la historia de Marcos Coya también está construida por todas esas experiencias que forman parte de su identidad: el deporte, la cultura callejera, los oficios y la curiosidad constante por seguir aprendiendo.