MONOLITH
MATEO HERRERA
EL SONIDO COMO ESPACIO
Hay músicas que buscan ocupar un espacio y otras que buscan construirlo.
En MONOLITH, el nuevo EP de Mateo Herrera para Gooze Lab, el sonido funciona precisamente de esa manera: como una materia capaz de levantar estructuras, atmósferas y paisajes a partir de elementos mínimos. Tres piezas —Disc 1, Disc 2 y Source— que se mueven entre el minimal techno, la experimentación sonora, el ambient y una sensibilidad cinematográfica.
El punto de partida está lejos de la acumulación. Percusiones, texturas, glitches, grabaciones de ambiente y modificaciones casi imperceptibles van construyendo un universo donde el movimiento aparece en los detalles. No hay una necesidad constante de grandes cambios: basta con que algo se desplace, aparezca o desaparezca para transformar la percepción del conjunto.
UN MONOLITO EN MOVIMIENTO
El nombre del EP aparece durante la creación de Disc 2. Herrera buscaba que los delays y las texturas se movieran alrededor de una figura firme, casi inmóvil. Esa figura era el kick.
La imagen del monolito terminó funcionando como una idea central para las tres piezas: algo sólido y monumental rodeado por elementos que cambian constantemente.
Es una tensión que atraviesa todo el EP. Mientras la base mantiene una sensación de estabilidad, alrededor suceden pequeñas cosas. El sonido respira, se transforma y genera profundidad sin abandonar nunca esa estructura central.
UNA MÚSICA NACIDA EN LA NOCHE
MONOLITH también representa una desviación respecto de la producción habitual de Mateo Herrera.
El proyecto nació después de una serie de experiencias musicales durante el verano y de una etapa marcada por la escucha. Herrera decidió trabajar desde un espacio completamente nocturno, entendiendo estas piezas como un proyecto personal de música alternativa y profunda, incluso bajo la sensación de estar creando algo que quizás nadie querría escuchar o publicar.
Esa libertad terminó convirtiéndose en una de las características más interesantes del EP.
Antes que intentar responder a una fórmula, MONOLITH parece responder a una necesidad: investigar qué ocurre cuando el productor se permite escuchar más, producir menos y dejar que una pieza encuentre su propia forma.
TRES PIEZAS, DISTINTO ORÍGENES
Aunque las tres composiciones comparten un mismo universo, cada una tiene un punto de partida particular.
Disc 2 fue la primera en aparecer y nació desde la búsqueda de un dub mucho más ambiental, con un desarrollo casi imperceptible. La inspiración llegó durante una mañana brumosa, escuchando Club de Moritz Von Oswald Trio camino a clases. La experiencia abrió una puerta hacia un territorio más experimental.
Disc 1, en cambio, está vinculada directamente a la experiencia del club. Dos jornadas escuchando a Ricardo Villalobos en sus últimas fechas en el país dejaron en Herrera una impresión profunda: las texturas, la marcha característica y, especialmente, la experiencia de escuchar Santiago Peñando Estás a pocos metros del artista.
De esa experiencia nace la necesidad de transformar una vivencia en sonido.
El resultado no intenta reproducir aquello que ocurrió en la pista. Más bien, toma esa memoria y la convierte en materia propia.
HACER MENOS, ESCUCHAR MÁS
En MONOLITH, el detalle es una forma de movimiento.
Una textura puede aparecer lentamente. Una percusión puede desplazarse. Un ruido puede cambiar por completo la atmósfera. Son modificaciones pequeñas, pero suficientes para mantener viva la pieza.
Herrera describe este proceso como una cuestión de sensibilidad y tiempo. Crear una pieza en la que distintas texturas puedan “bailar” entre sí hasta encontrar el sonido adecuado. Una vez conseguido ese sonido, el productor pasa a ocupar otro rol: el de director de orquesta.
Esa idea resulta fundamental para entender el EP.
No se trata simplemente de añadir elementos, sino de encontrar qué necesita realmente cada espacio.
ENTRE EL CLUB Y OTRO LUGAR
Aunque MONOLITH mantiene una conexión evidente con la pista de baile, nunca parece estar construido exclusivamente para ella. Sus atmósferas y texturas permiten una escucha que también puede existir fuera del club.
Para Herrera, la funcionalidad de una pieza dentro de un club es algo subjetivo. Lo importante está en aquello que la música provoca: curiosidad, tristeza, ganas de bailar o simplemente la sensación de estar vivo.
Si esas emociones encuentran un lugar en quien escucha, entonces también pueden encontrar un lugar en la pista.
SONIDO COMO IMAGEN
Existe una dimensión cinematográfica particularmente fuerte en MONOLITH.
Antes de producir, Herrera construye un ambiente, una emoción y hasta un clima. Ese espacio previo le permite entrar en el proceso sin juzgar inmediatamente las ideas, incluso aquellas que podrían parecer demasiado extrañas.
La relación entre sonido e imagen viene de mucho antes. De su infancia, de escuchar a su padre poner música de fondo y de asociar determinados sonidos con lugares imaginarios.
Es una relación que continúa presente en su forma de producir: cerrar los ojos y permitir que una pieza construya su propio paisaje.
Por eso MONOLITH puede sentirse menos como una colección de tracks y más como un lugar al que entrar.
MÁS ALLÁ DE LA MÚSICA
La búsqueda de sonidos que no necesariamente fueron concebidos como música también ocupa un lugar importante en el proyecto.
Herrera habla de una búsqueda constante por encontrar algo original y menciona como inspiración el proyecto Archivos de Radio de Nicolas Jaar, una referencia que terminó influyendo en el EP como un todo.
Esta aproximación amplía el campo de trabajo: cualquier sonido puede convertirse en material si es capaz de generar una sensación, una imagen o una pregunta.
UNA PUERTA ABIERTA
MONOLITH aparece temprano en la carrera de Mateo Herrera, pero también funciona como una declaración de intención.
El EP abre una puerta hacia un lado más experimental de su trabajo, construido desde una motivación que Herrera define sencillamente como amor por el arte.
Tres piezas que no buscan explicar demasiado.
Disc 1. Disc 2. Source.
Un mismo universo construido desde el ritmo, la textura, la escucha y el espacio.
Un monolito que permanece firme mientras todo a su alrededor continúa moviéndose.
MONOLITH — Mateo Herrera
Gooze Lab
Disponible en plataformas digitales.
